
Me encanta la forma en la que piensa Alejandro Rozitchner. Admiro de él su capacidad de pensar con una vuelta de rosca distinta. Le escuché decir lo que pocos dijeron en temas realmente complejos y comprometidos como el aborto, las drogas, el poder, el amor. Algunas veces sentí que dijo aquello que yo, en una faceta menos desarrollada y más intuitiva, sentía.
Soy escribana pública y es la primera vez que lo digo aquí. Ahora que me doy cuenta, Alejandro fue una de las personas que, durante mi búsqueda artística, me hizo revalorar mi rol profesional. Mi escribanía está vestida con dos de sus cuadros. Uno dice debajo: "El despertar de la alegría hereditaria". Lo elegí porque, una vez más, pone lucidez y belleza allí donde suele ponerse sólo peso y dolor.
Su artículo de hoy en
100 volando, "Notas sobre Responsabilidad", me abre nuevas posibilidades de pensamiento, en esta etapa de búsqueda personal.
Dice una parte:
La responsabilidad se liga con la autenticidad.
¿Quién soy yo, de verdad?
La responsabilidad pide actualización.¿Quién soy yo, ahora?
El dibujo es uno de los expuestos en su primer muestra en el Centro Cultural Borges.