martes, 1 de mayo de 2012
domingo, 18 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
lunes, 15 de agosto de 2011
domingo, 31 de julio de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
sábado, 30 de abril de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
viernes, 18 de marzo de 2011
domingo, 28 de noviembre de 2010
Desdibujada
El deseo no siempre atraviesa el aire.... a veces se desdibuja y se convierte en esperanza.
O en anhelo...
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Setentosos
Sonido, estética, fotografía blanco y negro... mi debilidad.
Será porque nací en el 77...?
jueves, 16 de septiembre de 2010
viernes, 30 de julio de 2010
viernes, 16 de julio de 2010
Mistério do planeta
Pela lei natural dos encontros <3
E vou sendo como posso
Jogando meu corpo no mundo
Andando por todos os cantos
E pela lei natural dos encontros
E deixo e recebo um tanto
Passo a os olhos nus
Ou vestidos de lunetas
Passado, presente
Participo sendo o mistério do planeta
O tríplice mistério do stop
Que passo por e sendo ele
No que fica em cada um
No que sigo o meu caminho
E no ar que fez que assistiu
Abra um parênteses
Não esqueça
Que independente disso
Eu não passo
De um malandro
De um moleque do Brasil
Que peço e dou esmolas
Mas ando e penso sempre
Com mais de um
Por isso ninguém vê
Minha sacola
viernes, 9 de julio de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
Por la carretera...
miércoles, 10 de marzo de 2010
martes, 29 de diciembre de 2009
Una noche como esta
Llegué al lugar antes de lo previsto. El viaje duró menos de lo que esperaba y me sentí aliviado.
Fue un día exigido, de esos en los que las horas derriten los relojes. El calor, sofocante. La ciudad aún ardía.
Caía la noche y parecía darme una tregua. El lugar de llegada también.
Pero ella no respondía a mis llamados. No obstante, pensé, era imposible un desencuentro. Habíamos hablado hasta hacía pocos minutos.
Decidí estacionar el auto frente al edificio en el que vivía y caminar. No recordaba piso ni departamento.
Mientras caminaba ansiaba aire fresco, tanto como volver a verla.
Sin rumbo, me detuve frente a un edificio abandonado, sucio, hediondo. No supe exactamente por qué, pero algo llamó mi atención inmediatamente.
Unos hombres estaban sentados a una pequeña mesa. Alrededor jugaban niños.
A esas instancias me convencí de que la tregua no existiría; escuchaba todavía en mi mente el solo de saxo de esa canción que me acompañó durante el viaje, oscura e intensa como ese calor y esa imagen de polaroid imaginaria que no dejaba de observar.
Sentía la camisa pegada en la piel. Me desabroché más botones.
Logré descubrirlo: me atrapó la partida de ajedrez jugada en esa vereda.
Un barrio, pensé, logra conservar alguna de estas cosas.
Sonó el celular. Era ella.
Por fin, acudí a su encuentro.