
Para la vida, ampliar terreno afectivo.
Para la escritura, ampliar terreno expresivo.
Estas también son reflexiones que me quedaron del taller Proyectos de Escritura...
La obra es de Polesello.

Para la vida, ampliar terreno afectivo.
Para la escritura, ampliar terreno expresivo.
Estas también son reflexiones que me quedaron del taller Proyectos de Escritura...
La obra es de Polesello.
A raíz de unos mensajitos de texto y de una posterior conversación con mi querida amiga Marijó, canté en voz alta esta canción.
Me la canto hoy una y otra vez porque la vida no me da respiro, porque duele aprender a vivir, porque estoy cansada, y aún así avanzo y avanzo...
Porque quiero a la gente que me acompaña, porque quiero que se queden cerca, porque quiero hacerles bien. Porque los quiero.
Ya despiértate Maisa, sube al rayo al fin... y así verás, lo bueno y dulce que es amar...!
Ya despiértate rayo, sube a la nena... y así verás, lo triste y dulce que es vivir...!

Reconciliarse con la propia historia.
Reconocer por qué elegimos cuando elegimos.
Darle valor a lo recorrido,
Al camino andado,
A la riqueza adquirida.
Despojarse de todo.
Aprender a soltar.
Volver a empezar.
Continuar.
Dejarse ser.
Fluír.
Permitirle a las palabras que nos lleven a donde nos quieran llevar.
Y no resistir cuando toman formas inimaginables.
O cuando se vuelven locas.
Ni siquiera cuando se quedan mudas.
Darse permisos.
No ser verdugo de uno mismo.
Aceptarse.
Conocerse.
Esforzarse.
Trascender.
Todos estos conceptos me los llevé ayer (y logré aprehenderlos) del taller de Alejandro Proyectos de Escritura. Experiencia energizante altamente recomendable.
La obra es de Kosice.

Le doy la bienvenida a Virginia, de Cuidado al Cruzar! y Vivir entre Elfos. Su primera aparición, recomendada por mi querida amiga Marijó, fue una caricia a mi espíritu (entendido en términos Nietzscheanos, je).
Que mi relato le haya hecho visualizar esta obra del artista plástico que más me conmueve, es demasiado... y muy propicio en estos tiempos nublados.
Gracias a vos Virginia; sigamos!

Para ciertas emociones y circunstancias, uno está indeciblemente solo.
Sin embargo uno nunca está completamente solo, porque está con uno mismo.
Agradecida y conmovida por cada taza de té que con tanto calor mi gente querida me brindó, hoy la taza de té me la sirvo yo.
La segunda reflexión se la agradezco a Malala. Y la obra, es de Kosice.
Ven a mí
con tu dulce luz
alma de diamante
y aunque el sol
se nuble después
sos alma de diamante
cielo o piel
silencio o verdad
sos alma de diamante
por eso ven así con la humanidad
alma de diamante
Aunque tu corazón recircule
siga de paso o venga
pretenda volar con las manos
sueñe despierto o duerma...
...o beba el elixir
de la eternidad
sos alma de diamante, alma de diamante
bien aquí o en el más allá
sos alma de diamante
y aunque este mismo sol se nuble después
sos alma de diamante
alma de diamante
La cadena que se armó a partir de dos blogs muy queridos para mí, Yoga, Zazen y Liberación y 100volando.net, hizo que me reecontrara con Alma de Diamante y lograra sublimar el dolor de dejar de ser... de transformarme y volver a mí...
Fuí Alma de Diamante. Aunque aquel mismo sol se nubló después...

Tres mujeres amigas que se reencuentran en un escenario diferente, propicio para la función de vida que llegó a ser.
Una vieja sabia en un cuerpo bello y joven, incorporada luego de una búsqueda interior intensa que moviliza a quien está alrededor...
Un mujerón en el cuerpo de una jovencita, que empieza a descubrir que no todo depende de ella, que la vida hace lo suyo y que el narcisismo (descubierto en su espejo, quien escribe estas líneas) sólo hace posible el diálogo con uno mismo...
Y esta mujer que escribe reecontrándose con su niña, con su sensibilidad más natural e instintiva y por eso vulnerable, en expansión hacia su deseo, en búsqueda de la belleza...
Combinación dinámica y sutil, empática y cariñosa. Aprendizaje mutuo. Enriquecimiento y gratitud.
Y las palabras fluían, y las lágrimas brotaban, y las manos se enlazaban...
La vieja sabia sacó un libro antiquísimo de su cartera, legado de su abuela antroposófica, a fin de regalarnos una reflexión, como si hubiera sabido de antemano (los sabios tienen estas cosas) que sería bienvenida la lectura.
Lectura que hizo quien escribe estas líneas, a la luz de una vela, y las palabras giraban en ronda.
Y el lenguaje se hizo comprensible sin explicaciones. La mujer en cuerpo de jovencita me regaló su sollozo en confianza, y la vieja sabia una enseñanza antroposófica de esas tan oportunas que dan escalofríos:
"Sacrificarás tus pensamientos a lo sublime"
Y quedamos flotando, en otra dimensión...

Soy lectora dedicada de elmalentendido. En su último post, Placer para valientes, escribí un comentario que no pude publicar por una falla internetera. Bienvenida sea, porque terminó inspirando estas líneas.
En su artículo Ricardo nos invita a pensar si estaríamos dispuestos a comer un plato de "Fugu", uno de los pescados más venenosos del mundo, y uno de los mayores manjares de Japón. Aclara que sólo puede ser preparado por gourmets especializados y matriculados, a fin de no morir en el intento.
Juega con la valentía, el deseo, el placer, la vida y la muerte.
Pienso que hay varios deseos y situaciones en la vida que, a primera vista, pueden verse como un acto de locura, como una cierta predisposición a asumir riesgos descomunales. Razonar así creo que es una falacia.
El razonamiento falaz sería: deseo y estoy dispuesto a comer ese plato exótico, ergo, estoy dispuesto a morir.
Para mí, el razonamiento correcto o valioso sería: deseo y estoy dispuesto a comer ese plato exótico, preparado por profesionales idóneos, ergo, morir sería una falla.
Si es un acto de valentía o una locura dependerá de quién lo valore, puesto que las valoraciones (y los valores en sí mismos) dependen del criterio de su observador.
Por otro lado, si la valentía tiene una relación directa con la seguridad o inseguridad que una experiencia propicia, podríamos decir que siempre seríamos valientes, puesto que nada (o casi nada) en la vida es seguro.
A este tipo de planteos podemos enfrentarnos constantemente cuando perseguimos la concreción de nuestros deseos, porque desear es hacer, y hacer conlleva siempre un riesgo. Para desear hay que ser valiente; para concretar nuestros deseos tenemos que tener coraje (lo que no significa de ningún modo que seamos como el Quijote luchando contra los molinos de viento).
Y a estos mismos razonamientos y cuestionamientos me enfrenté cuando decidí parir a mi hija en mi casa, asistida por un médico y una partera especializados. Mucha gente desde su desconocimiento me decía que al tomar esa decisión estaba asumiendo como posibilidad que mi hija muriera durante su nacimiento. No sólo es un razonamiento falaz, sino intolerante.
Propongo y milito desde entonces a favor de informarse, de tomar cartas en el asunto (cualquiera sea) para luego sí decidir si estamos dispuestos o no a ir detrás de nuestro deseo. Lo que cada uno decida será válido para sí mismo y eso es lo que en definitiva "vale".
Desear también implica cuestionar, indagar, valorar, elegir.
Contestándole a mi colega bloggero: a eso sí, claro, me atrevo.