sábado, 15 de agosto de 2009

Ser mil veces otro



Imagino que ser actor es tener la posibilidad de ser mil veces otro. De cambiar de piel con cada personaje, de sentir lo que le pasa a miles de personas diferentes de uno, de estar en los distintos roles de la vida sin tal vez haber estado en casi ninguno. Y al mismo tiempo, de tener la posibilidad de volcar el propio Ser en cada nuevo desafío.


Imagino que ser actor es poder exorcizar los demonios, yendo a esos recónditos lugares a los que nunca nos atrevimos a llegar. Del mismo modo, imagino que es el esfuerzo sobrehumano de comprender y ser realmente otro, ese otro que incluso, odiásemos ser.


Ser actor lo imagino como la posibilidad de volar con las alas de la imaginación, del esfuerzo, del alma.


Cada escena es una conquista, cada ensayo un proceso creativo complejo y enriquecedor. Cada estreno una celebración, un punto de llegada, y uno nuevo de partida.


Cuando el actor actúa se sale de sí mismo, su cuerpo toma la forma de aquel otro al que interpreta, al que le presta la voz, como si se apoderara de él... Deja de ser, para dejar ser.


Mientras la obra transcurre lo hace a su propio tiempo, en un mundo paralelo hecho para la contemplación, el descubrimiento y el disfrute.


Como espectador, uno no puede creer que los actores no sean esos a los que interpretan.


Si lo ves al malo te cruzás de vereda. Si te topás con el bueno le reconocés sus dones.


Cuando la obra termina algo se esfuma, los espíritus se alejan y cierto dolor circula: el del final. La energía se va apagando, y entonces renace el esplendor con el calor de los aplausos, que permite al que los dedica decir con el cuerpo gracias por tanto deleite, y a los que los reciben, supongo, les devuelve la alegría, permitiéndoles recuperarse de tanto haber dado, para tener una vez más la ilusión de que el mundo de ficción volverá a nacer, para llenarlos de gloria.


Imagino que ser actor es ser mil veces otro, y tener la increíble posibilidad de, aunque sea por un instante, dejar de ser uno.

La imágen es de Google, y se llama "Teatro del Recurso".

5 comentarios:

Ricardo dijo...

Como decía Vitorio Gassman, me gustaria tener dos vidas, una para actuar y otra para vivir...
Creo que los actores ensayan una de las fantasías humanas más importantes como la de intentar vivir la vida de los otros, y muchas veces incluso, escapando de la propia...

Bustrofedonia dijo...

caí por acá de casualidad. me gustó mucho tu texto :)

Mai dijo...

Bienvenida Bustrofedonia! Gracias por el comentario. Y aprovecho a decir que tu blog es muy original, y que escribís muy bien.
Besos!

Richard, así es, la fantasía humana de vivir la vida de otros o la de imaginarse "cómo hacen los otros" creo que los actores deben exorcisarla muy bien...
Besos!

Hector Diaz dijo...

Más allá de los actores, los guionistas pueden manejar aún más estas situaciones.Como no tentarse en escribir un fragmento de su vida, darle la resolución soñada y personificarse con un actor alto rubio y deojos celestes aunque ellos sean petisos, morochos y algo regordetes
Besos
Hector
radio-al-cuadrado.blogspot.com

Anónimo dijo...

MAI, me dejaste mudo, es hermoso, como describis la actuación, y que te puedo agregar, me llega al corazón. Actuar es regalar un pedazo de vida, y tiene que ser absolutamente verdadero, si el actor no miente y eso que le pasa en el escenario es VERDAD, te con-mueve, y vos vivis con el actor esas emociones. El actor tiene que "estar ahi", con sus 5 sentidos alerta, viviendo, y entoces comparte su viaje con el otro, te lleva. Dicen que en los unicos momentos que estamos ahi , presentes , con los cinco sentidos es, cuando hacemos "el amor" y cuando estas arriba del escenario, y solo en esos momentos nos damos cuenta realmente si nos mienten.
En definitiva si los artistas nos regalan su arte con la verdad, nos con-mueven, como lograste hacerlo con esto que escribiste, MUCHAS GRACIAS.....Capitan del Espacio.
y ahora a estudiar actuacion eh!!