viernes, 8 de enero de 2010

Las casualidades no existen II


Hace algunos años creía que las casualidades no existen, aunque no le daba a la encadenación de los sucesos una autoría en particular. 

Hace muchos más años creía en Dios, y hace muchísimos años hasta profesaba la religión católica.

En ninguna de esas etapas creo que estuve equivocada, simplemente era lo que sentía y estaba convencida de eso... o eso creía. Tenía que ver con un contexto y una formación determinadas.

En el presente me defino atea, después de años y años de repensar el tema, llevada fundamentalmente por lo que siento.

Ser ateo no significa no creer en nada. No es tener una vida sin eje o sin expectativa o esperanza. Yo lo siento como una manera de percibir la realidad, ésta que nos es única y maravillosa, sin esperar premios y castigos extraterrenales, sin la necesidad de creer que hay un Ser superior que me cuida o me castiga, ni que todo me lo perdona. Ni que lo creó todo.

Ésta es la única vida que existe para nosotros; la realidad y el mundo, la existencia, tal vez sí sean infinitas... quién sabe. En esto radica para mí la esencia de la experiencia vital. Ésta es nuestra posibilidad de Ser, y por eso en ésta que siento mi única y extraordinaria posibilidad, intento con entusiasmo cumplir mis deseos y ser feliz.

Últimamente mi amiga Jime me ha hecho repensar esta premisa de que las casualidades no existen. Y advierto (o necesito advertírmelo) que eso no significa creer en alguien superior que todo lo dirige. Olvidé decir que tampoco creo en el destino.

Volví a prestar atención a cierta concadenación de sucesos, y lo valioso de esto es tener la posibilidad de revalorar la experiencia, de disfrutarla, sintiendo que todo tiene que ver con todo, y que todo es aprendizaje. 

En Navidad Jime me regaló una muñequita Quitapenas. Me contó que son oriundas de Guatemala, y que se utilizan para contarles las penas y ponerlas debajo de la almohada, para que de ese modo ellas se las lleve. Me encanta el folklore de las distintas culturas. A mi muñequita no le conté ninguna pena, porque sentí que no tenía nada particular que quisiera que se lleve. 

La noche de Reyes caí en la cuenta (tarde) la fecha que era. Culpa mediante, intenté salir del paso del modo más disimulado posible. A Manu los improvisados Reyes Magos le trajeron unos lápices de colores comprados en el Malba, lo que lo puso muy contento "porque mirá mamá, los Reyes fueron al museo otra vez por mí!" (en Navidad le trajeron un libro de arte para niños que también Papá Noel compró en el Malba). A Paz los Reyes le trajeron... la Quitapenas. La miró, me miró, le gustó...

Hoy se me ocurrió buscar en Wikipedia información sobre las Quitapenas. Me sorprendí al leer que se usan generalmente para los niños, para que la muñeca se lleve sus miedos y penas de no lograr dormir.

Lo primero que pensé fue Qué casualidad?!, ya que en este 2010 tengo, entre otros, el proyecto de lograr que Paz duerma sola en su camita; acompañarla y sostenerla en ese despegue. Me ayudará también (además de la templanza) la Quitapenas. 

Con esto quiero decir que revaloro el significado y el sentido de los acontecimientos de la vida, única verdad insoslayable. 


5 comentarios:

Sara Ham; Claudia Benedito; Ana María Lepri dijo...

Que casualidad!!!, desde el año pasado, también estuve repensando muchas cosas y casualmente empece a mirar hacia atrás y unir acontecimientos, todo paso generaba otro, ej. encontrar algo de alguna persona del pasado y a los días encontrármela y eso automáticamente generaba otra cosa. Mi amiga Ana Lepri sostiene que en el universo todas las energías están conectadas, que las personas estamos conectadas y si uno da un paso el click se produce e inmediatamente del otro lado hay respuestas, creo que tiene en muchas cosas tiene razón, no creo que sea Dios si no la fuerza que naturalmente se genera. Este año tuve varias cosas que se generaron de esa manera. Hay muchos Big Band explotando por ahí.

Jime dijo...

shanto!

luego de secar las lágrimas de emoción digo... que siento el deber de aclarar que no intento evangelizar a nadie, vos me hacés preguntas y yo te respondo cuál es mi filosofía de vida

así es, las quitapenas son para acompañar en el proceso del miedo de los niños al dormir sólos, de hecho, hasta hay un libro -que tengo en casa porque lo utilicé con Nico- para ese fin!; Ramón preocupón de Anthony BROWNE y que justamente habla de esas pequeñas muñecas!!

la vida se la pasa haciéndonos señales, poneles el nombre que quieras, lo más importante es que estará tan sólo en nosotros, decidir abrirnos para percibirlas

Ricardo dijo...

Ojalá quiten todas las penas, en realidad, muchas cosas que vivimos como bien-estar, incluyendo el sueño de los niños, tiene más que ver con el alivio y la alegría de alejarse de las penas que con hechos en sí. Como dice un copla, "las penas se van volando" y yo deseo eso para tús niños.

Tiziana (+ que 4 patas) dijo...

Bueno Mai primero me encanto los montones de años para atras jajaja!

Segundo: "un ateo es alguien que no cree en dioses o en ningun dios en nada superior".

En lo personal, no creo en seres superiores con poderes sobre naturales, ni en los 4 fantasticos,ni en el cielo ni en el infierno, creo solo en "algo", algo sin definicion, sin imagen. Algo diferente a lo terrenal y los superheroes.

Algo que acompaña.

Las quitapenas, son pequeñas cosas que nos ayudan a superar miedos y permitirnos ser; como la pluma de Dumbo, no era magica pero el creia que podia volar grax a ella porque no tenia la capacidad de reconocer sus virtudes y superar sus miedos.

hay cosas que se dan porque las provocamos y otras como decia el chapulin colorado son sin querer queriendo.

Que lindo regalo te hizo tu amiga y que lindo regalo sin querer queriendo le hiciste a tu hija.

Beso

Cecilia dijo...

Mai,
Llego tarde a comentar, no resisto la tentación de bucear entre tus post.
Siempre me encuentro con estas sorpresas, me da escalofríos cuando te leo y siento que conozco exactamente las sensaciones, sentimientos y pensamientos que transmitís.
Me niego, siempre lo hice, a creer en el destino. Qué terrible pensar que no somos dueños de nuestra vida y que hagamos lo que hagamos no vamos a poder cambiar nuestro futuro.
Qué mayor placer que levantarse cada día pensando que estamos construyendo el futuro que queremos y deseamos. Qué lindo hacer sacrificios para luego disfrutar de las recompensas.
Qué difícil estar atentos, abiertos, para no dejar pasar las oportunidades que nos reconfortarán el espíritu. Menos mal que estuve atenta y te encontré!
Ceci