domingo, 3 de enero de 2010

Relatos y sueños de Navidad


Dicen que hay cosas que sólo pueden suceder en Navidad. Casualidad de la víspera navideña o misterio de la vida, el día anterior a recibir la invitación desde Francia para escribir estas líneas, Octavio, un amigo entrado en años y en sueños, compartió conmigo su amor por París. Dice que ama esa ciudad desde niño, y realmente lo comprendo, pues mi hijo de cinco años me convoca a viajar a “París, Francia, para conocer la Torre Eiffel”.
Aunque Octavio nunca vivió una Navidad en París, lo invité a volar con su imaginación para volver a su amor un 24 de Diciembre. Sus ojos se iluminaron de asombro, pues me confesó no habérselo imaginado nunca. 
Pero como es un soñador, no le costó imaginarse en el restaurante del segundo piso de la Torre Eiffel cenando y viendo desde esas alturas la ciudad de las luces vestida de Navidad, sintiendo por primera vez esa fiesta en invierno.
En Buenos Aires, con el verano ya instalado, la Navidad es una fiesta tradicional donde se propicia el encuentro con familiares y amigos. Con creencias religiosas o no, se festeja con mesas grandes llenas de comida y bebida, pues es bien sabido que en Nochebuena y Navidad el paladar se da sus lujos.
Se sirve comida fría por el calor, que contrasta y hasta se contradice con los típicos postres navideños de climas fríos: turrones, pan dulce con frutas secas, nueces y garrapiñadas. Y eso sí: la infaltable ensalada de frutas que de tan abundante seguimos disfrutando día y noche.
La ciudad viste a sus árboles para la ocasión, y se vuelve aún más bella y luminosa.
Las crisis argentinas permitirán más o menos presupuesto, pero lo que nunca falta en el árbol navideño son los regalos para los niños. En buenas épocas económicas hasta nos damos el lujo de regalarnos alguna nimiedad entre los adultos, y somos cuidadosos de aclarar con suficiente antelación cuando se decide lo contrario, no vaya a ser cosa que alguien se quede mirando el árbol con las manos vacías.
Se intenta llegar a las 12 de la noche ya bien comidos, para contar regresivamente el último minuto que nos abrirá el juego de los brindis, los abrazos, los besos, los fuegos de artificio y alguna que otra lágrima de emoción. 
Ya pasadas las 12 empieza verdaderamente la fiesta, y si la alegría de la reunión ayuda bailamos hasta bien entrada la madrugada, mientras vamos riéndonos de alguna que otra borrachera…
Nada puede salir mal en Navidad; a su alrededor hay magia y alegría.
Como alrededor de París, hay belleza y romanticismo.
Mi amiga Françoise, “bien colombiana” según se autodefine, vive en Francia desde hace varios años. A través de sus palabras descubrí que su Colombia festeja la Navidad de manera bastante parecida a mi Argentina, con la diferencia que en su tierra el festejo culmina en Nochebuena, pues desde el 16 de Diciembre celebran la “Novena de Aguinaldos”, que consiste en reunirse en una casa para rezar, compartir la historia del nacimiento de Jesús y cantar villancicos, tradición tan arraigada que hasta la comparten aún los no religiosos. Cada día una casa distinta reunirá a familiares y amigos alrededor de buñuelos, almojabanas, natillas y otros platos típicos de esa fiesta, buena bebida y un momento ideal para disfrutar de la compañía de los seres queridos. Su Bogotá natal se viste año tras año de más y más luces navideñas, que los bogotanos disfrutan de paseo por la ciudad. Como en Argentina, en Colombia también los regalos se reciben en Nochebuena.
En Francia vive la Navidad con la misma diferencia que nosotros: familiares y amigos se reúnen el 24 de Diciembre, sin ser la culminación de largas noches de festejo previas.
Cuenta que en Francia la cena de Nochebuena es un deleite, que puede llevar a sus comensales a compartirla horas y horas, pero que sin embargo duermen temprano, pues los regalos se reciben a la mañana del día siguiente.
Aunque vuelo con las historias que escucho narradas con tanto amor por París, en verdad no logro imaginarla. 
Y ahora es mi amigo Jole quien en nuestra Buenos Aires natal me dice que “El mundo es perfecto porque existe París”, y que aunque yo crea que puedo imaginarme lo que sentiré al conocerla alguna vez, ella se encargará de superar mi rango conocido de emociones. Y sentencia: “París es la belleza”.
Le pregunto a Octavio cuándo volverá a su ciudad tan amada, y me conmuevo al escucharle decir “De París, no me fui nunca. Mientras trabajo aquí, camino por sus calles”.
Será cuestión entonces de pedir en estas vísperas navideñas que Papá Noel les conceda a todos ellos sus deseos, mientras contagiada de entusiasmo a través de sus ojos enamorados y sus palabras de amor, yo pido ver por primera vez, junto a los mismos ojos vírgenes de mi hijo, la anhelada Ciudad Luz.  


Este artículo lo escribí a pedido de una revista de cultura hispanoamericana y francesa. Como no se publicó el número que lo contendría, lo comparto en mi blog.
Muchas gracias a Octavio, Françoise y Jole por la ayuda y la predisposición tan amorosas.
Gracias especialmente a mi hijo, creador de sueños.
Experiencia enriquecedora y formadora, de una aprendiz del juego de las palabras...


4 comentarios:

Françoise dijo...

Gracias a ti Mai por hacerme participe de tu proyecto, me encanto escribir para ti porque me reuni mentalente con mi familia, con mis tradiciones, con mi pais!
Espero que hayas pasado unas lindas fiestas y que el 2010 te haya recibido con mucha buena energia!!!
Te mando un abrazo enorme y muchos besos a tus dos amores! y ya sabes... estoy contando los dias para nuestro "reencuentro" por estas tierras!
Un besote!

Vero dijo...

Mai!!
Te sigo desde hace algo más de año y medio...
Sos un arcoiris de colores, es hermoso pasar por tu blog y sentir tus palabras, tu onda, tu femineidad, tu ser mamá, tu musicalidad...
Qué tengas un hermoso 2010!!

Cariños,
Vero

Ricardo dijo...

La "Ciudad Luz" seguramente te desilucionará porque quedará en penumbras ante tú propia luz...

Maisa dijo...

Epa Richard! Qué pueta! Jaja!

Gracias amigo, por tu bellas palabras de siempre!

En breve Fran, nos estamos viendo!!! Gracias amiga!!

Vero, qué aegría me dió tu mensaje! Gracias por estar!

Besos!!!