domingo, 6 de diciembre de 2009

Spinetta y las bandas eternas



De no haber aprovechado el último minuto posible para organizar la ida al show, me hubiera perdido una noche emblemática.

Sólo Spinetta puede generar semejante clima entre tanta gente. 

No voy a negar que molestaba estar lejos del escenario en el campo, debido al "vip". Uno tiene muchos recitales encima como para bancarse eso! Las pantallas no estaban a buena altura, la de la torre de sonido lograron subirla más tarde (por suerte). Esperamos una hora a que el show comenzara y cuando por fin llegó, pululaba en el aire la necesidad de un tremendo rock & roll para saltar y sacar tanta alegría y energía acumulada.

Pero no. El artista se dió el lujo de hacer lo que le gusta y como le gusta. Empezó sultilmente, con esa armonía sonora propia del Flaco.

De a poco la cosa iba tomando más y más ritmo, más clima, más emoción, para lograr generar una noche verdaderamente de culto.

Estuvieron casi todos sobre el escenario. Un argentino rockero más no puede pedir. Fue una reunión en la que buenos amigos se juntaron a tocar.

Ver a tanta gente de distintas generaciones bailar y emocionarse fue un deleite existencial.

Sentir al Flaco conmovido, tranquilo, fue un verdadero placer.

Fueron tantas horas que el cansancio obligaba a sentarse en el piso durante los pequeños pero energéticos intervalos, mientras al escenario subían Los Socios del "Concierto" (según las palabras de anoche del Flaco), Invisible, Pescado, Almendra...

Si, todavía cuesta creerlo.

Había clima de paz. Y de respeto al arte. Casi no se escuchaban las voces de la muchedumbre; fue evidente que nadie quería tapar esa voz. Era un silencio respetuoso, pacífico, natural, que imperaba y permitió escuchar las frases típicas que su público le grita desde el alma, y que él siempre devuelve con buen humor. Alguien le dijo _ No te mueras nunca Flaco!_ a lo que él respondió _ Vos tampoco, así tengo un testigo!

Fue un festival, de esos que hacen historia.

Desde niña el Flaco suena en mi vida, pero Los Socios del Desierto marcaron un hito. Como me hubiera gustado escucharlos tocar más y más, escribo al compás de "Se convirtió en la noche".

Spinetta y las bandas eternas lograron transformar un inmenso lugar en un templo íntimo de rock.


6 comentarios:

Noesperesnada dijo...

Un aplauso para el Maestro!!!!!

delivery post-crucifixión dijo...

Hola Maisa!

Coincido plenamente!

Fue una noche de culto, innigualable. El flaco es todo un emblema, un modelo de artista que nos muestra que en un país tan jodido como el nuestro, pese a todo, se pueden hacer las cosas bien.

Lástima que no organizamos para ir todos juntos. Yo previendo que el "campo" iba a estar repleto, saqué platea baja Sur. Se veía un poco lejos, pero sentado y bien.

Espero que haya una próxima, y de paso vamos en patota!

Un besote spinetteano para vos!!

R.P.

Maisa dijo...

Qué noche!!!

Me sumo al aplauso!

Dely, la próxima organizamos mejor y vamos! No obstante, fue lindo saber que varios amigos estaban en la misma muchedumbre que yo.

Besos!

Ximena Ianantuoni dijo...

Mai qué lindo que lo contás!!, me llegó tu mensajito y me encantó saber que andabas por ahí, que eramos muchos los que compartíamos el momento mágico, increíble, único, un placer total!!
besote!

Maxi dijo...

Que noche, inolvidable! Y que bueno leer tu relato, porque cada cual lo carga de su subjetividad, con lo que le pasó, la valla, las pantallas, lo que fuere...

Acá te dejo mi resonancia, Maisa, para compartir:
Spinetta y su banda de sensibles

Besos!

Maisa dijo...

Xime! A mí también me gustó imaginarlos disfrutando!

Maxi genial tu post!!!

Besosss!