miércoles, 25 de junio de 2008

Y te pareces a la palabra Melancolía...


Eso. Es melancolía. Y cansancio. Así me estuve sintiendo estos días, y por suerte en mi terapia pude descifrar algunos de los motivos. Con poder identificarlos ya me siento mejor; de a poco iré remediando.
Soy por naturaleza muy analítica y me apasiona llegar al fondo, investigar en mi psiquis, trabajar con esfuerzo para conocerme y sentirme mejor. Le estoy inmensamente agradecida a mi terapia y a mi psicóloga. Siento que somos un equipo.
Está todo mezclado, mezcludo, perimplampudo...!!! Se acuerdan? Así estoy: ética, pelética, pelimplamplética, pelada, peluda, pelimplampluda.
Contrariada, confundida, ciclotímica, hiperkinética, neurótica...!
Hoy a mi mamá le dije que vivo corriendo, que el elogio de la lentitud es una utopía, y me contestó: "Porque sos joven". Me dejó pensando...
Es que la etapa de la juventud es toda energía, empuje, proyectos, concreciones, frustraciones, crianza, más crianza, pareja. Todo a mil, a las corridas; todo junto, intenso, emocionante, vertiginoso, conmovedor.
Los jóvenes solemos apropiarnos de nuestra vida porque la sentimos "nuestra vida". Javier desde que me conoce me dice "Huracán". El otro día no sé quién me dijo que notaba que yo era capaz de cambiar mi historia, de hacer mi propio destino. Es cierto. Pero claro, tanta energía a veces se vuelve un boomerang!
No paso por alto lo más maravilloso de la vida, que es que Ella hace lo suyo y te muestra que todo no se puede, que está ahí para que no te olvides de cuánto tiene que ver la suerte, el tiempo, la buena o mala fortuna, los demás, o simplemente su propio transcurso.
Terminando el post me acordé de lo más importante: descubrí, casi por primera vez, que siento miedo. Entonces: Melancolía. Cansancio. Y miedo.
Por qué no? Por qué yo no?




4 comentarios:

Laia dijo...

claro que tienes derecho a tener miedo, ¿porque no ibas a tenerlo?es natural tenerlo, todos los tenemos aunque a veces los escondamos.

Es normal que con dos niños pequeños vayas a contracorriente, pero seugro que tienes tiempo de eso y mucho mas.

muchas fuerzas y besos

andadero dijo...

Hola Maisa, soy Cecilia, la de los tres chiquilines, la del vértigo, el huracán, la nostalgia, el miedo y la tormenta, seré vos? serás yo? O acaso será que cuando una se entrega la energía es tan intensa que se olvida de que es solo un ser que vive y que se cansa y que añora y que espera y que también, por esas cosas que tiene el paso del tiempo, inexorable, lamenta y pierde y no quiere sentir que pierde porque lo que tiene es tanto y tan profundo que vale la pena la pérdida?. Y aunque ya no hago análisis, porque le saqué el pique y no me resulta, o quizá dejé de creerle tanto a la razón que en un momento se había apoderado casi de mi sentir y elegí priorizar otras herramientas humanas al pensamiento, que con su fortaleza me invade por las noches, o cuando tomo mate, o cuando leo el diario; a veces respiro profundo muchos minutos para dejar de pensar... Y cuando puedo, cuando relamente igualo el pensamiento con otras percepciones, me siento más plena, menos temerosa y cansada, mas encontrada. La maternidad es una catarata inagotable de emociones, y, en la misma senda, Te abrazo.

Laia dijo...

Muchisimas gracias por tu apoyo, Mai, quizás tengas razón y las cosas con el tiempo vuelvan a su sitio, ojalá no es nada facil. muchas gracias de todo corazón. un beso enorme

Mai dijo...

Les agradezco Laia y Cecilia por el apoyo y por tan lindas palabras. Es muy lindo contar con amigas blogger!.
Mil besos y estamos en contacto!