domingo, 17 de mayo de 2009

Pequeño gran filósofo


Manu sigue inquieto filosofando. Suele hacerlo de noche, durante los preparativos para irse a dormir. Es increíble cómo se moviliza en esos momentos, cómo se le juegan esos inexorables minutos previos a dejarse invadir por el sueño.

La otra noche lo escuché con necesidad de preguntar algo, y cuando lo invité a hacerlo, se sentó con las piernas cruzadas en la punta de mi cama mientras movía arriba y abajo sus manitos juntas como modo de mostrar el interés que lo apremiaba, y me dijo:

_ Mamá, yo quiero saber qué es la nada!

_ Bueno Manu, tratemos de decir qué es la nada_ le dije fascinada ante semejante desafío.  

_ El desierto es la nada mamá?

_ No, yo creo que en el desierto hay muchas cosas: arena, sol, cielo, animales, algunos oasis...

_ Ah sí?_ respondió _ Ya sé! La nada es todo blanco!

_ O todo negro... 

3 comentarios:

Magah dijo...

Mai, sabés que tengo el corazón con "agujeritos", solo podría tener profundas charlas con Manuel, quien posiblemente me diera respuestas que yo no encuentro sobre la magia de la vida y los afectos, los viejos y los nuevos.
Tus post necesitan de mi tiempo, vuelvo cuando se deshinchen mis ojos.
Un abrazo.

ALEJANDRA dijo...

O ROSA , O VERDE, O AZUL ,DEPENDE DEL COLORIDO QUE CADA UNO DE NOSOTROS DE A LA NADA QUIZA EL DEL NIÑO ESTE LLENO DE LUZ. BESOS

Anita dijo...

Tal vea lo más interesante sea que pueda ver que la nada no sería nada sin el todo. Que es lo opuesto y por lo tanto quedan muy cerca uno del otro.
Personalmente, en lugares donde no hay nada, salvo algo de naturaleza, es sentido todo. Y en lugares donde hay de todo, he sentido la nada...